EL EVANGELIO DEL DOMINGO
Evangelio según San Mateo 22, 34-40
En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús habla hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: -«Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?»
Él le dijo: -«"Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser. "
Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo."Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.»
Comentario de D. Manuel Gordillo, Párroco de San Roque de Sevilla.
Hoy se nos presenta otra pregunta que los fariseos hacen también para poner a prueba a Jesús: -«Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?»
En la respuesta de Jesús encontramos el sentido de la vida: el mandamiento del amor es el más importante porque en el encuentra el hombre su plenitud, su perfección. Así lo enseña Jesús, así lo entiende San Pablo: “sobre todo, revestíos con la caridad, que es el vínculo de la perfección”. “Si el amor no va por delante, no se cumplirá ninguno de los preceptos” (S. de Gábala, Frag. in Colossenses).
Por eso toda la Ley se condensa en esos dos mandamientos: el primero y más importante consiste en el amor incondicional a Dios, el segundo es consecuencia y efecto del primero, puesto que cuando es amado el hombre es amado Dios ya que el hombre es imagen de Dios, en ellos quien ama verá a sus hermanos, hijos del mismo Padre. “Tenemos este mandato de Dios: el que ame a Dios ame también a su hermano” (1 Jn 4,21).
"Amarás a tu prójimo como a ti mismo": aquí se establece que la medida práctica del amor al prójimo ha de ser el del amor a uno mismo, tanto uno como otro se fundamentan en el amor a Dios. De ahí que a veces el amor de Dios exigirá poner una necesidad del prójimo por delante de la nuestra y, en otros casos, no: depende del diverso valor que tengan a la luz del amor de Dios.
Es evidente que los bienes del espíritu tienen precedencia absoluta sobre los materiales, tanto en lo que se refiere al prójimo como a lo que se refiere a uno mismo.






