LA VIRGEN DE LOS DOLORES EN EL AÑO 2010

Comienza el año del Cincuentenario, y nuestra Bendita Madre de los Dolores, es vestida con la vista puesta en la Candelaria. Manto rojo y en esta ocasión una saya con bordados de aplicación, muy antigua, que apenas ha usado en los últimos años. Siguiendo su sello personal, fajín hebráico de seda italiana y un tocado realizado con un paño de altar del siglo XIX de organza bordado en seda y cristales rematado con blondas de oro, también antiguas, en Su mano el rosario regalo de las Hermanas de la Cruz.

La Santísima Virgen durante el quinario, lució Su manto negro bordado en oro y una nueva saya, realizada a partir de los damascos color púrpura y galones de oro de los antiguos faldones del paso del Señor, que fueron restaurados, limpiados y confeccionados por Sus camareras.

En este año del cincuentenario, nuestros priostes y camareras, se empeñan y trabajan porque todo sea extraordinario, así, nuestra Bendita Madre de los Dolores, se viste de hebrea reestrenando un manto antiguo, que ha sido limpiado y restaurado por las camareras, luciendo Su corona de plata en lugar del habitual aro de estrellas, y estrenando un fajín, realizado con un tejido traido desde Bilbao.

Con motivo de la visita del Señor al Santuario de Regla, la Santísima Virgen ocupa el camarín del Señor, acompañada por primera vez en la historia, del Discípulo Amado.

Con la majestad habitual en Ella, en las vísperas de la semana santa, tuvimos la oportunidad de volverla a contemplar bajo Su palio, estrenando tocado en tisú de plata del siglo XVIII y fajín hebráico realizado con sedas, terciopelos y galones antiguos. En Su Divino pecho, el pectoral de plata de ley regalo de S.E.R. Fray Carlos Amigo Vallejo.

Tras la semana santa, vestida igual que en el paso, Nuestra Madre volvió a Su altar, luciendo como es tradicional el manto rojo.

Para la función conmemorativa del Cincuentenario de nuestra Hermandad, celebrada el día uno de mayo,  la Virgen de los Dolores fue ataviada con el manto azul, saya blanca de bordados en oro, luciendo a modo de cinturilla, uno de los grandes tesoros de la Hermandad, una estola de tisú, bordada con motivos eucarísticos, pieza realizada  a mediados del siglo XIV.

Con motivo de la festividad del Corpus, nuestra Madre de los Dolores lució Su manto blanco con ligeros retoques en el rostrillo, aportando una impronta más gloriosa a la imagen. En Sus Venerables manos un rosario de pétalos de rosa, traído expresamente desde Roma, bendecido por Su Santidad el Papa Benedicto XVI, luciendo también en Su cintura una medalla de plata del Apóstol Santiago, ambas joyas regalo de la familia sevillana Fernández de Córdoba-Lubián. 

Era sin duda uno de los acontecimientos programados mas esperados del Cincuentenario de nuestra Hermandad, el altar del Corpus presidido por la imagen de Nuestra Señora de los Dolores colmó con creces todas las espectativas.

Para el verano, la Santísima Virgen de los Dolores se atavió con Su manto rojo y la saya confeccionada por las camareras, de brocado de oro viejo, rematada con blondas de oro antiguas, como tocado un encaje de finales del siglo XIX.

La Policía Nacional a través de la Asociación Santo Ángel, condecoró a la Santísima Virgen, luciendo para la ocasión el manto azul con la saya en el mismo color bordada en oro y una nueva mantilla como tocado.

La procesión extraordinaria de Nuestra Señora, fue verdaderamente multitudinaria, viviéndose sin lugar a dudas, el acto mas popular del Cincuentenario de nuestra Hermandad.

El verde y el rojo fue el color elegido por los priostes para ataviar a la Santísima Virgen trás la procesión extraordinaria, en los últimos días del verano.

Los cultos de septiembre de nuestra bendita Titular, también fueron extraordinarios, permaneciendo durante todo el triduo en Solemne Besamanos, teniendo lugar el gran estreno del Cincuentenario, la restauración de la saya de la Virgen, obra de los talleres jerezanos de Fernando Calderón. Así mismo nuestra Madre de los Dolores, lució por primera vez como tocado, una antigua y magnífica mantilla en color crema.

Finalizó el triduo y de nuevo en Su altar, la Virgen de los Dolores lucía el manto verde, con la misma saya y tocado del besamanos.

Llegó noviembre, y como es costumbre, la Virgen lució el luto en recuerdo de los hermanos y devotos fallecidos.

En diciembre para la festividad de la Inmaculada y Navidad, como viene siendo habitual en los últimos años, la Virgen se vistió de celeste y blanco, como tocado un valioso tejido de seda natural brocado en oro, traído desde Turquía.

 



Visitantes

Hoy: 39
Total: 22977